Resurrection / Resurrección

[English below]
Ahora que estamos disfrutando de un cuarto episodio de lluvias fuertes en junio, agosto, setiembre y ya octubre, con ahorros significativos de riego, tanto de dinero como de tiempo, es buen momento para reflexionar y escribir. Quiero describir la resurrección milagrosa que se ha visto en nuestro huerto. Pero primero hay que contar la triste historia de las cebollas.

Todo ha comenzado con el deseo de K. de Carcaixent de que alguien cultive cebollas y me he dicho, pues, sé que son, como cultivo, un poco especial, pero seguramente lo podré hacer si voy al banco de semillas para pedir una variedad autóctona, y efectivamente, dentro de pocos días ya estaba transportando una bandeja de más de 200 planteles con el remolque de la bici. Ese día solamente pude plantar unos 30, que estaba también con varios tomatitos. Dejé todo más la azadilla y unos 20 planteles de tomates. De vuelta el día siguiente, todo se había marchado. Home, me he dicho, com pot ser que la gent furta planters, que barbaritat.¨ Bueno, pues, son comestibles las cebollas, pero robar tomateritos desconocidos (que además eran de los EE.UU. y ni se sabía como fuera en esta clima), me parece bastante descarado.

Volví a hablar con Pep del banco de semillas y me concedió otros 100 planteles. Hice otra vez los 10 kilometros de ida y los mismos de vuelta con la bici y el remolque y planté las cebollitas inmediatemente. Todo iba bien con el tiempo relativamente suave de abril y mayo, e inclusive el 2 de junio con los 65 milímetros de lluvia. Pero luego parece que el calor fue demasiado y a mediados de junio ya habían muerto casi todos.

Pues después de un par de lágrimas para mis cebollas muertas, se quedaron olvidadas, hasta mediados de octubre cuando comencé a preparar los bancales que se habían convertido en selva, para plantar algo de invierno. Y ¡sorpresa!, vi unas hojas cilindricas raras, como no tiene ninguna mala hierba. Las destapé mejor y pude ver los bulbos de unas 2 docenas de cebollas que habían vuelto a brotar. Supongo que, com explica Pep aquí, que ya estarán preparándose para echar semillas, que es lo que más quiero. A ver si me quedo con las que mejor han aguantado mi descuido, que han de ser fuertes…

¡Que no et desesperes, K, que ho seguirem intentant!

IMG_2833

Here we are enjoying another period of heavy rain (there have been four now this summer: June, August, September and October, which has greatly reduced our irrigation bill). It also gives me time to write a bit, and now I want to describe the miraculous resurrection that happened in our very garden. First a tale of woe: K. of Carcaixent expressed a desire for onions, as they are a bit tricky to cultivate and not commonly offered in the food coops. So I set off to the Agricultural Experiment Station´s seed bank to get some local varieties. I was a bit late for the spring so they gave me seedlings instead of seeds, in a huge flat with 200+ plants. I got about 15% in the ground, left everything lying in the garden, went back the next day and the flat, another 20 or so tomato seedlings and even my hand trowel had completely disappeared. About 180 green onions gone! I was flabbergasted by this, especially as I have to bike about 20 km round trip to the seed bank (of course those dastardly thieves knew none of this, sigh).

The seed bank very nicely gave me another 100 seedlings in a bag (this time they keep the flat) and I put them in the ground immediately. Everything went well for some six weeks and the onions seemed to have taken well and were growing. But then the serious heat hit and by mid-June every single onion had died. Our blanket irrigation system that is more than adequate for Solanaceae doesn´t come close to keeping the onions moist, which tells us that we need to design different irrigatin zones. At any rate, we ate maybe a dozen of the onions that had ¨died¨ and the others apparently stayed buried in place until… TA-DA… the end of September when I was clearing the jungle that had gotten the better of us sometime in August. Suddenly I saw some oddly tubular, vibrant green growths (unlike any weed), and lo-and-behold, it was an onion. I looked further and found more than 2 dozen had survived, most of them on the south side of the overgrown beds that were close enough to a mandarin in the garden area that they got some shade during the day. At this point they won´t be for eating and I am crossing my fingers that they´ll put out seed pods, which is what I would most like to have to try again in the spring…