Sowing Seeds of Happiness

The Princeton Environmental Institute has published an interesting and timely article about home gardening which comes to a conclusion many gardening enthusiasts can confirm: Growing your own food at home is a meaningful, highly rewarding and emotionally enriching activity.

The article is entitled:

Sowing seeds of happiness: Emotional well-being while home gardening similar to other popular activities, study finds

This comes from a study published in Landscape and Urban Planning Volume 198, June 2020, 103776, entitled:

Is gardening associated with greater happiness of urban residents? A multi-activity, dynamic assessment in the Twin-Cities region, USA

The researchers found that home gardening was among the top five activities in terms of how meaningful an activity felt to people while engaging in it. Below is a brief synopsis including quotes from the two sources.

“It is noteworthy that gardening is consistently among the top five activities associated with high average net affect, average happiness, and average meaningfulness scores as well as the frequency in experiencing peak meaningfulness.”

And not all home gardening achieved the same results. Food production specifically excelled” “In addition, whether people gardened alone or with others made no difference, and people who kept vegetable gardens reported a higher level of average emotional well-being than people who worked in ornamental gardens.”

“The high levels of meaningfulness that respondents reported while gardening might be associated with producing one’s own food,” Ambrose said. “The boost to emotional well-being is comparable to other leisure activities that currently get the lion’s share of infrastructure investment. These findings suggest that, when choosing future well-being projects to fund, we should pay just as much attention to household gardening.”

“This study thus suggests that cities consider investments supporting household gardening as they consider other ways to enhance urban livability.”

“These results raise interesting equity questions on which activities to invest for creating more livable and equitable cities, because our findings indicate that household gardening was the only activity that disproportionately benefited women and low-income participants.”

“Therefore, household vegetable gardening should be considered amongst other livability investments, such as biking and walking infrastructure, in cities. Additionally, backyard gardening alone may provide EWB benefits similar to the purported EWB benefits of community gardens, thus both should be considered as cities address livability investments.”

“The results suggest that household gardens could be key to providing food security in urban areas and making cities more sustainable and livable.”

According to the Milan Urban Food Policy Pact, which some 209 cities worldwide have now joined, “Increasing the amount of urban agriculture is listed as one among several key strategies that can contribute to food security, livelihoods and livability in urban areas.”

In these uncertain times, addressing the issues of food sovereignty and food security, while improving the daily lives of our cities’ inhabitants, particularly the poor and disadvantaged/discriminated sectors of society, is a goal we should put more focus, effort, and resources into.

Let’s get gardening! Let us know in the comments what foods you are growing at home, in your community garden, or, if you are lucky enough to have a nearby plot of land like we do, on your own little farm.

We’d love to have your feedback. Together we can build the community we envision.

 

El Buey Descartado y el Muy Complicado Tema de los Fertilizantes

Últimamente me está gustando el trabajo de un informático que, en estos tiempos de cuarentena, se ha puesto a analizar preguntas muy importantes para un futuro de bajo impacto medioambiental. Su última aportación trata la cuestión de los fertilizantes, tema que me había propuesto hace un par de semanas y al que le había respondido simplemente, como me pasa bastante con todo esto, un ¨pues, es complicado¨. Pero ahora intentaré darle más perspectivas que considero importantes.

Su argumento sobre la necesidad de tener animales va bastante bien, de hecho, es una opinión que comparto, pero allí tocamos la primera dificultad de una explotación verdaderamente permaculturista en España. Para tener animales es muy difícil no vivir con ellos, pero la bureaucracia aquí lo pone bastante complicado para que viva uno en el campo. Tengamos en cuenta que España es un país con una historia plena de invasiones e invasores, donde no hay costumbre de vivir en el campo, a no ser unas pocas semanas de verano cuando el calor en los pueblos se pone insoportable. Conseguir permiso para vivir allí todo el año y cuidar de tus animales y recoger agua limpia pluvial y estar atento de tu invernadero para que no se quemen las plantitas en primeravera, etc., etc. es bastante (ya lo habráis adivinado….) complicado.

Déjemos esa complicación mejor para otro día y exploremos el tema de la fertilización de bajo impacto sin animales. Metámonos en el mundo de las cubiertas vegetales, además de las rotaciones y las asociaciones de cultivos. Actualmente están funcionando estas dos cubiertas leguminosas en la Granja Senda Silvestre: el Lotus corniculatus y el Onobrychis viciifolia (la esparceta). Aquí (en la segunda mitad) aparece una foto de ellas y más comentarios en inglés al respecto.

Cuando digo que están funcionando, me refiero a que no se mueren inmediatamente dadas las condiciones meterológicas del campo valenciano y reaparecen año tras año. Bien, ha sido un criterio muy fuerte este de perennidad. Otro importante es la cantidad de nitrógeno que aportan. Pero por el momento, no tengo como medirla.

Hay otra cubierta vegetal que funciona como un ‘acumulador dinámico’, es decir, que ‘mina’ el fósforo que, debido a muchas décadas de riego a manta, habrá bajado sustancialmente.  Es la milenrama (Achillea millefolium) que, con su enorme raíz, teóricamente sube el mineral hasta la superficie donde las demás plantas lo puedan aprovechar. Allí tampoco sé hasta qué punto funciona. Medir la eficacia de estas cubiertas vegetales son experimentos que me gustarían hacer.

¿Cuáles otros ejemplos de la fertilización sostenible son dignos de considerar? La asociación muy clásica es la de las 3 hermanas, de la milpa centroamericana: calabaza, frijol y maíz, cuyo propósito es evitar aportaciones externas. La foto de esta asociación tan famosa es del libro de Toensmeier que abajo citoToensmeierFoto3Hermanas.

El siguiente ejemplo es de los cereales que en las explotaciones más sostenibles se rotan con un cultivo invernal leguminoso, que sirve para que los animales también pasten. Sin embargo, esta manera de cultivar por rotación normalmente implica maquinaria, porque la tierra se suele labrar. Animales de labranza, pues, es un tema serio, porque un buey o incluso un burro ya sería una inversión muy importante en todos sentidos: su compra, su refugio, el veterinario, etc., pero más que todo, la cantidad de campo que se dedicaría solamente a los cultivos necesarios para alimentarlo. Expongo aquí un dibujo del libro muy conocido en el círculo de la auto-suficiencia, La Vida en el Campo de John Seymour (1976), y os dirigo a estas críticas que encuentro válidas.SeymourPhotoVidaEnElCampo

Para mí, descartado el buey y descartado labrar, salvo que sea un trozo a mano para el autoconsumo. Y como a mí, sí que me gustan los cereales tanto como a cualquier vegano puro y duro y los quiero cultivar, este año por primera vez he sembrado maíz, por supuesto dentro de la asociación de las tres hermanas y con semillas autóctonas. ¿Cómo lo hacemos? Un permaculturista diría que hay que dejar todo esto de cultivar anuales y apostar por lo que es perenne. Actualmente se intenta desarrollar cereales perennes, como comenta Eric Toensmeier en su libro, THE CARBON FARMING SOLUTION: A Global Toolkit of Perennial Crops and Regenerative Agriculture Practices for Climate Change Mitigation and Food Security (aquí aparece una entrevista en castellano). A mi parecer, es un tema muy pertinente al futuro del veganismo. Ahora, si llegarán est nuevos cereales a tiempo, no tengo ni idea.

Vida Fecunda

Hace más de un mes estoy yendo menos al campo, dado que esta primavera ha sido curiosamente lluviosa, el cual me libera de la necesidad de regar, aunque ya viene más necesidad de cegar. Con tanta agua cayendo al suelo, casi me recordaría a Centroamérica si no fuera que esta lluvia de aquí es fría. La hierba está creciendo a tope, seguramente este año el campo efectuará más captura de carbono al incorporar esa ¨mala¨ hierba cegada en los cabellones siempre más anchos y ricos en carbono. El año pasado por primera vez planté tomates y berenjenas al largo de varios cabellones entre los mandarinos y funcionó bastante bien, con necesidad de una ayudita durante el primer mes, que es la fase de preparar infusiones de compost o de algun estiércol.

Os expongo una foto de septiembre pasado, cuando al deshacer las piedras amontandas para terminar el muro de piedra seca, se reveló donde estaba viviendo esta criatura.
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Este serpiente a lo mejor ha estado acabando con algunos de los conejitos, resultado de dos (que aquí todavía era uno, jeje) conejos que felizmente fecundaron en mi campo este invierno y a la vez comieron todos mis verduras brassicas (curiosamente no los animaron tanto las lechugas).

O no… Después de enterar a dos conejitos perfectitos que habían aparecido muertos en marzo (por lo que leo, los conejos mueren muy fácilimente, incluso de susto), apareció otro medio comedito. Allí no sé si habrá sido otro animal. Con la valla finalmente terminada, ya no pueden entrar perros ni me parece que está entrando tampoco el zorro. Pues, no importa, los conejos ya se han marchado, el melocotonero pequeño que me ‘podaron’ en invierno ha brotado perfectamente, y la vida comienza una fermentación primaveral supercargada por esta gran cantidad de lluvia, unos 650 desde principios del año, a no contar además los 580 mm del otoño de 2019. ¡Verdaderamente asombroso!